Camino de El Pueyo: Phlomis lychnitis,"candilera, orejas de liebre"

 No pasará desapercibida al caminante esta mata debido a su porte alto, de más de dos palmos, y sus vistosas flores amarillas que nacen  agrupadas en pisos. Las hojas son largas, opuestas y cuelgan en graciosa curva, por lo que popularmente se le llama oreja de liebre.
Está recubierta de una espesa borra blanca. El cáliz tiene unos llamativos pelos largos que cubren completamente los retoños de flor. Son mecanismos de defensa para protegerse de la radiación ultravioleta y evitar innecesarias transpiraciones, ya que es una planta que encontraremos en las zonas más expuestas al sol. Fácilmente en la cara sur de El Pueyo y también de Valcheladas, no desdeñando rellanos en zonas pedregosas o de rocas. 
Es un endemismo del occidente mediterráneo que tan apenas consigue sobrepasar el Prepirineo en nuestra provincia. Luis Villar  recoge en el libro "Plantas medicinales del Pirineo aragonés y demás tierras oscenses" , que escribe en colaboración con otros etnobotánicos, su uso como té para aliviar transtornos gastrointestinales. 
También cita que su infusión se aplicaba externamente en cataplasmas como cicatrizante , remedio contra el reuma, o rebajar las inflamaciones. Pero el uso que más me atrae es el que permitía realizar mechas que ,una vez aceitadas, se colocaban en los candiles para iluminar las casas. Me atrae porque me imagino al ser humano en épocas remotas, cuando ni cultivos ni poblaciones formaban todavía parte del paisaje. Me lo imagino machacando con un tosco mortero los tallos, retorciéndolos, dejándolos a secar y conservándolos para cuando tuviera que realizar el mágico rito de la creación del fuego. Desconozco si aquel pretérito antepasado utilizaba este auxiliar u otro para hacer el fuego, pero sí intuyo la relación que tendría aquel individuo con la naturaleza que le rodeaba.
En la actualidad la Naturaleza tiene otro papel en nuestras vidas. Podemos hacer muchas cosas "en" la naturaleza, constantemente surgen nuevas actividades deportivas, lúdicas, que se realizan en la naturaleza. Pero creo que hoy en día  el ser humano hace pocas cosas "con" la naturaleza, y por eso nuestra relación con ella es un tanto demediada. A diferencia de lo que sucede en las películas, no me imagino que fuera tosco aquel ser humano , al fin y al cabo tendría el mismo material genético que cualquiera de nosotros, el mismo número de neuronas, y pienso que similares inquietudes. Sería capaz de darle contenido intelectual a todo lo que le rodea, esto es un nombre, un uso, un significado, una explicación. Si ya tenía sensibilidad para crear música, expresarse a través de cualquier faceta del arte,  pienso que  también se podía quedar embelesado contemplando un espacio de la naturaleza como esta especial flor. Y quién sabe qué pensaría más, a parte de  que servía para hacer fuego.

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