Galanthus nivalis, camino de Respomuso

Casi es una tradición familiar hacer el apacible paseo que parte desde el embalse de la Sarra en dirección al refugio de Respomuso. En la garganta denominada paso del Oso, antes de llegar a Llano Cheto, la "perforanieves" crece bajo la nieve, a menudo taladrandola con las estrechas hojas, y florece en cuanto la luz es suficiente. y la nieve se ha retirado. Nosotros la consideramos una de las  más hermosas y delicadas flores del Pirineo. 





Aunque el objetivo es averiguar si ya ha salido alguna flor, también nos motiva recorrer este tranquilo valle. El día está desapacible, y no es aconsejable ir a zonas altas. Hay mucha nieve y las últimas lluvias parece que están purgando la montaña de nieve sobrante. El deshielo también es importante por lo que el río Aguas Limpias baja alegre, a pesar del gris azulado de sus aguas.





El día anterior, viernes, nevó un poco. Los pinos todavía están ligeramente teñidos de blanco, como si los hubieran estarcido con harina. El río lame las piedras todavía cubiertas por una gruesa capa de nieve. Vale la pena salir del habitual camino y buscar mágicos rincones.


La nieve está húmeda y pesada, hay tanta nieve que pensamos que este año hemos venido demasiado pronto, y eso que estamos en marzo.  En el cielo las nubes se mueven con velocidad. Tan pronto se abre un claro como está cubierto por completo desapareciendo de la vista las cumbres que nos rodean. Los abedules todavía se exhiben desnudos, aunque ya las grullas pasaron hace unos días. Se huele la primavera pero no se la ve.







Todo presagia una primavera con espectaculares saltos de agua. 
Pasada la cascada  estaremos cerca del bosque de hayas que circunda el Paso del Oso. Entre las hayas debería aparecer Galanthus nivalis, pero sigue habiendo una gruesa capa de nieve, alrededor de 40 centímetros que en algunos lugares casi se duplica. Algunas hojas de haya han resistido la caída del otoño. Son la única nota de color en un paisaje en blanco y negro.




El paso del Oso es un estrecho corredor que da al tajo escondido por donde pasa el río Aguas Limpias. La inclinada ladera está cubierta de esta nieve húmeda. El peso ha hecho desplazar la capa de nieve donde la pendiente está más acusada, y deja una estrecha franja de tierra y hojarasca a la vista.

Allí, aprovechando la oportunidad de la liberación de la nieve aparecen 4 ó 5 matas de Galanthus, tan hermosas como siempre. 

camino de La Boquera. Globularia alypum. "Corona de fraile"

Antonio Mariñosa, seguidor fiel de este blog dejó hace unos días un comentario en el que nos avisaba de que la "corona de fraile"  estaba en flor. Para ilustrar aquel comentario, he ido a hacerles unas fotos a esta bonita planta para que sirvan de referencia. Globularia alypum es, dentro de su género, la que forma matas más altas y ramificadas, leñosas en buena parte. Las hojas son enteras, lanceoladas, algo coriáceas y dispuestas a lo largo de todo el tallo. En el camino de la Boquera de Barbastro la veremos ocupando las medias laderas de los yesos y taludes arcillosos que estén orientados hacia el sur, lugares siempre bien abrigados, puesto que es planta friolera, propia del clima mediterráneo.
Es una planta que encontramos acompañada de romeros, tomillos, ahora también en flor,  así como es habitual en la orla de coscojares.
Entre sus propiedades cabe citar la infusión que se puede tomar tanto como purgante suave como para contrarrestar la acidez del estómago cuando ésta es habitual, para lo que se debería tomar antes de la comida.
Pio Font Quer, en "Dioscórides renovado", nombra uno de sus componentes, la globularina, con efecto excitante similar a la cafeína.
El caminante honrado valorará el lugar donde encuentra esta planta, y fácilmente podrá comprobar que ocupa lugares bastante degradados por la acción del hombre y la erosión. Sin dificultad comprenderá la función de protección del suelo que una planta de este porte realiza sobre estos suelos, y por ello será extremadamente cuidadoso si alguna vez se decide a recolectar las hojas (que contienen los elementos activos), procurando no dañar la planta.


Camino de El Pueyo. Sonchus tenerrimus. "Latazin fino"

Latazín, lechazín, lechazino, letachín, llatarins, llatasín, lletera, ... nombres comunes con los que se denomina a ésta y otras especies afines, y que muestran al menos dos cosas: uno, la propiedad de sangrar una sabia blanca como la leche cuando se corta; y dos, la familiaridad de estas plantas en la vida cotidiana de nuestros antepasados. De todos los latacines que podemos encontrar por nuestro territorio, éste quizá sea el más esquivo. Es muy común en latitudes meridionales, pero a medida que nos separamos del valle del Ebro comienza a escasear. En El Pueyo lo podremos encontrar en la cara sur, buscando en las zonas más pedregosas, e incluso pegados a la roca, en lugares bien expuestos al sol. Ya floreció a principios de enero, llevándoles unos meses de ventaja a los demás latacines que comienzan ahora a aparecer.
Presenta la característica cabezuela donde se agrupan decenas de flores amarillas. Fórmula de éxito en la evolución de las plantas. Tanto es así que encontramos disposición similar en numerosas especies y géneros de esta familia de las Compuestas, haciendo que sea labor ardua llegar a dominar la identificación de todas ellas. En este caso Sonchus tenerrimus nos presenta una diferencia clara: la base de la cabezuela presenta una borra blanca. 
Las lígulas (lengüeta que presentan las corolas del capítulo) no se limitan a la periferia de la cabezuela , sino que se distribuyen por toda ella.
También nos fijaremos en las hojas, que aunque de formas muy variables, tienen unas características hojas caulinares intermedias muy agudas, además de orejetas que envuelven el tallo. Por otra parte , las hojas basales están muy divididas.

Estas hojas, cuando son tiernas, han sido objeto de recogida para preparar ensaladas, para dar de comer a los animales, tanto conejos como cerdos, e incluso se les atribuyen propiedades cicatrizantes preparando una cataplasma con la hoja machacada  junto con la leche que desprende, propiedades que comparte con su más robusto pariente Sonchus oleraceus,  y  el más  común de los latacines que por aquí se crían y que pronto veremos abundar en los márgenes de caminos.