Covachos de Quinzans y Chimiachas

Ya se sabe que por estas fechas el monte anda un tanto alborotado. Piensas ir por un lugar y te encuentras los carteles de una montería en curso. No queda más remedio que cambiar de planes, pues no queremos que se convierta en deporte de alto riesgo ir por una simple senda. Suerte que Guara da para mucho, y si queríamos caminar por el entorno de La Mallata, entre Colungo y Lecina, terminamos saliendo desde Alquezar para ir a parar a Chimiachas. Balance: un excepcional recorrido, ahora que el sol no aprieta, para recorrer parajes con reminiscencias prehistóricas.


El sendero está perfectamente balizado desde Alquézar, aunque nosotros lo cogemos en la pista que sube a San Pelegrín, un poco más arriba, también indicando las balsas de Basacol y los covachos de Quinzáns y Chimiachas.
1. Entrada del desfiladero de Payuela
Antes  de Basacol, el sendero se adentra en un pequeño desfiladero que encajona el barranco de Payuela.Una sencilla canalización  baja el agua de Basacol a Alquézar. Los buitres rondan por allá arriba volando en círculos, las manchas blancas de las rocas testimonian sus posaderos habituales.
Smilax aspera

Una enredada mata de Smilax aspera, por el común llamada zarzaparrilla, se apoya en un boj. Los frutos están madurando. Algunos se presentan abovados, otros están totalmente esféricos. Has hojas presentan alguna espina en el margen, al igual que el tallo trepador.






Un grupo de pequeñas carpas rojas permanece medio aletargadas en el fondo de la balsa de Basacol. Componen un abstracto ojo que con lentitud se va moviendo con brillos de caleidoscopio.













El camino se dirige con decisión hacia el tozal de Quizans.  Lo vemos en la izquierda, y ya se adivinan las oquedades de los covachos. La pared de su flanco sur desciende hacia el barranco del río Vero. Al otro lado del río vemos la Corona d'o Tozal, que inicialmente iba a ser parte de nuestro recorrido de hoy, y que dejaremos para cuando ya no sea temporada del jabalí. Desde esta perspectiva se adivina la potencia erosiva del río Vero cortando verticalmente lo que inicialmente formaría un único anticlinal calizo. Boj, escarpines, chinebros y carrascas constituyen la vegetación superior de estas lomas.
2. Tozales de Quinzáns  y Alquézar


3. Covachos de Quinzáns
La erosión sobre los sustratos calizos forma estos covachos. Me llama la atención la presencia de esta  erosión diferencial a esta altura y aislada de los actuales cursos de agua. Una de estas oquedades conserva pinturas rupestres.

A excepción de algunos signos esquemáticos de difícil interpretación , se puede adivinar la intención de quien pintó con simples trazos sobre esta pared.









El abrigo rocoso de Quinzáns  también hace sus alardes artísticos y compone un tapiz de tonalidades minerales. Una sabina se descuelga de la pared.














Nos hemos aupado al tozal de Quinzáns, pero la vista no es lo que esperábamos. Además de la calima que oculta la montaña al Norte, es un cerro muy amplio y plano, que no permite ver con claridad los oscuros del Vero. Hacia el Este la Sierra de Guara se extiende. Este mes de enero las cimas del Tozal de la Cabeza, y el Tozal de Guara permanecen desnudos de nieve.
3b. Cerro de Tito o Campo Luengo, detrás Tozal de la Cabeza y Tozal de Guara
Seguimos camino hacia el covacho de Chimiachas. El camino cambia totalmente en cuanto empezamos a descender el barranco de Chimiachas.

Estrecho y en pacino no extraña que aunque sean las dos de la tarde todavía dure la cencellada.  En todo el día no entrará el sol en este barranco. El suelo está congelado y la tierra cruje bajo los pies.



Hiedra y musgo mantienen los cristales de hielo formados de la niebla que estos días atrás los ha cubierto.

En este caso una estrella con corazón de encina.
















Tras un rápido descenso por el barranco, pero con buena senda, hemos llegado al punto donde una señal indica remontar un poco para llegar al abrigo de Chimiachas. A su alrededor el barranco sigue haciendo curvas y más curvas hasta juntarse con el Vero. Fuertes tajos partidos por luces y sombras labrados por insólitos cauces.
4. Covachos en el barranco de Chimiachas

Las sombras aumentan el misterio del lugar. Escondido entre peñas está el ciervo de Chimiachas. Miles de años erguido y alerta.



Datos de la ruta:
distancia 7 km (sólo ida)
desnivel ascenso :470m.

track de la ruta:
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=8231213

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