Narcissus Assoanus (cazoletas)
Pico Borón (intento fallido)
Al fondo se ven, de izquierda a derecha, los picos Fragineto y Mondinero
La senda queda escondida entre la maleza que cubre la canal por la que subiremos utilizando las manos en algún tramo.
Una fractura recorre verticalmente el flanco sur del mallo de San Jorge, cerca de la canal. Además de fracturado hay un deslizamiento de alrededor de medio metro. Estas fracturas, quizá consecuencia del empuje de las calizas, más al norte, han propiciado este paisaje de lineas verticales y singularidades aisladas.
Superada la canal tenemos a los pies los mallos de Ligüerri formando un complejo sistema de cúpulas y barrancos. El Borón, a la izquierda, muestra su aspecto de anticlinal calizo, pasado el corte que realiza el Guatizalema se aprecia el pliegue del Pico Mondinero que se precipita sobre los conglomerados de la Peña de San Cosme, retratando así un proceso que se produjo al final del nacimiento de los Pirineos.
Los mojones indican un sendero que transita por un paisaje inusual. Los mallos de Lazas,a primera vista parecen un espacio arenoso, surcado por inestables barranqueras. Pero nuestras botas no dejan siquiera huella porque es una dura roca que tan apenas deja lugar a la vegetación. Arena de grano grueso cementada nos habla de los depósitos aquí acumulados hace millones de años y levemente levantados en plano inclinado por empuje de las calizas que contactan más al norte. Al fondo, la sierra Gabardiella.
Ya sólo quedaría bajar al cuello de Ligüerre y afrontar la última subida al Borón. Pero el tiempo no inspira confianza. Decidimos dar la vuelta y bajar la canal en seco. Antes contemplamos el entorno de Vadiello y la inmensa llanura que se extiende tras él. A vista de pájaro podemos observar las agujas de Ligüerri
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| Algunas plantas que hemos visto por el camino son las siguientes: Cistus albidus, jara termófila habitual en Guara que forma vistosos arbustos nada más comenzar el camino. Encontramos en la zona superior, pedregosa, ante de llegar al cuello de Ligüerre, junto a erizones, unas jarillas, la primera Helianthemum oelandicum ; el pequeño narciso , Narcisus assoanus y otra jarilla de flor blanquecina Helianthemum apenninum, de hojas alargadas con margen revoluto. |
Sestrales Bajo y arco geológico
De nuevo por Sestrales. Aunque este pico de fácil acceso ofrece unas bellas panorámicas sobre las Tres Sorores y el cañón de Añisclo, siempre me había parecido una ascensión un tanto sosa y monótona: seguir la herbosa pendiente y llegar hasta Sestrales Alto para desde allí contemplar las vistas. Sí es cierto que siempre he procurado salir del camino y asomarme al nacimiento de las canales que jalonan el camino. Pero esta vez dos ocasiones me han hecho cambiar de opinión: la primera cuando subí con Marisol y mi hija Aurora a Sestrales Bajo. Se me ofrecieron perspectivas nuevas interesantes. La segunda cuando el objetivo fue visitar el arco geológico que se esconde cerca de Sestrales Bajo. En esta ocasión José Vicente me condujo por el paisaje kárstico que alberga rincones sorprendentes. Ambas subidas a esta modesta montaña me han hecho cambiar su valoración, aunque ahora ya no me contentaré con subir al Sestrales.
Ya hay en este blog una entrada dedicada a este pico, ( Sestrales en otoño ) evitaré repetir fotografías y centrarme en aquellas que añadan algo nuevo.
Androsace pyrenaica
Narcissus assoanus de altura.
Sierra de la Carrodilla
Los campos están bien sazonados. Las terrazas fluviales del río Cinca dividen el territorio. Al fondo los resaltes calizos de El Pueyo y la Guardia.
Estadilla.
Primeras lomas de la sierra de la Carrodilla.
Esta vez nos acompaña un trotador excepcional. Angkor está en su elemento correteando a sus anchas.
La nieve que ayer cayó se ha derretido en la parte baja de la sierra, pero poco a poco comienza a cubrir el monte bajo.
Un bello rincón de esta sierra es el barranco de las Crenchas
Un campo sembrado de cereal de invierno está cubierto por la nieve.
Los cerezos y almendros están en flor y componen un original estampa primaveral.
A la altura de Chardif el campo está cubierto de nieve.
Carrascas y olivos desmienten una imagen que pasaría por pirenaica.
Los corrales de Chardif, los chopos lombardos todavía no han despertado
El barranco del Lobo.
Al poco de desviarnos en la fuente de La Mentirosa, ya vemos parte de los edificios del santuario de La Carrodilla.
La sierra de Guara también se ha cubierto de blanco.
Las fajas que construyen los flancos de Buñero, desde el santuario de la Carrodilla.
Alrededor de diez centímetros de nieve en la explanada de la Carrodilla.
Algunos árboles han salido mal parados. La pesadez de una nieve muy húmeda junto con los árboles ya cubiertos de hoja ha forzado al límite la resistencia de las ramas. Muchas se han quebrado, e incluso algunos árboles aparecen desarraigados.
Algunos pinos de Alepo cierran la pista con sus troncos caídos.
La Carrodilla ya en el camino de vuelta.
Paisaje invernal en un 26 de marzo
No estamos acostumbrados a ver olivos rodeados de nieve. Por fortuna para ellos no se avecinan bajas temperaturas.
Con el deshielo, flores que habían quedado sepultadas vuelven a lucir al sol. En este caso Narcissus assoanus.
Estadilla, Barbastro tras las ripas del Ariño y El Pueyo.
Estada
Angkor adora revolcarse por la nieve.
Ya en los muros de Estadilla, dos helechos: la doradilla (Ceterach officinarum) y la cervuna (Polypodium cambricum)
Datos de la ruta:
https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=16954604



















