Piracés. Peña del Mediodía y Torreta Roque

Día absolutamente invernal. Está nevando en la montaña, y se anuncia día ventoso y muy frío. Como hay ganas de salir al monte, optamos por el sur.  Ingenuos, no nos quitaremos el frío hasta que no nos tomemos un chocolate bien caliente en casa. Nos acompaña José Vicente Ferrández.



Es la Hoya de Huesca, cerca de Novales, un refugio de pastor. Formas básicas, construcción robusta.














Piracés, mirando al mediodía, cobijado de los fríos serranos tras las terrazas de arcillas y areniscas. Detrás del pueblo, la peña del Mediodía.













La peña del Mediodía.
















La erosión mecánica y química hacen mella en las débiles areniscas.













La Peña del Mediodía, desafío de equilibrio.






Todo está facilitado para subir a la parte superior de la Peña del Mediodía.














La parte superior de la Peña del Mediodía muestra las marcas de haber sido utilizada como atalaya. Ha sido datado este asentamiento en época musulmana. Desde la atalaya se divisan a la izquierda las terrazas  que dan término a la Hoya, y a la derecha la llanura que marca el comienzo de los Monegros.

Desde la atalaya se ven los anfiteatros que han sido excavados en las terrazas por la erosión.

El valle  y los cerros que atestiguan los niveles de superficie antiguos.

Olivares en una rinconada, al abrigo de los vientos del norte, y recogiendo la preciada lluvia que baje por las pendientes. A la derecha la torreta Roque, hacia donde ahora nos dirigimos.

Paisaje humanizado en un entorno agreste.

Laderas de bloques, rinconadas, cerros testigo.

Ramillas segmentadas de Ephedra fragilis



Sobre las arcillas, una franja de arenisca con fondo inclinado nos revela el antiguo lecho de un cauce de agua que fue depositando las arenas que luego se convertirían en roca. 




La torreta Roque, vigilante sobre la llanura monegrina.

















Las nubes cargadas de nieve se desgajan del frente que azota el Pirineo, de vez en cuando el cielo se cubre y algún copo de nieve cae arrastrado por el gélido viento.













De cerca la torreta tiene otro aspecto, se alarga y una ventana aparece en su centro.














Alternan las bandas de arenisca, más resistentes, y arcillas




En dirección de nuevo hacia Piracés, la torreta de Roque va cobrando nuevos aspectos.






























Si visitáis el blog de José Vicente:
http://jvferrandez.blogspot.com.es/2015/02/piraces-huesca-1-de-febrero.html,   veréis unas magníficas fotos de este día. También encontraréis esta chumbera que identifica como Opuntia lindheimeri subsp.linguiformis


Otra muestra de alveolos en las areniscas.















Un poco alejado del pueblo, la fuente de Piracés, que recoge el agua filtrada por las areniscas y retenida por un substrato de arcillas. La bóveda sigue los mismos patrones de una iglesia románica, arcos fajones y terminación en ábside. La planta de la fuente revela su origen telúrico: asimetría y curvatura.







Antes de volver a casa, y aguantando un intenso frío, nos acercamos a la escultura colocada cerca de la ermita de la Corona, obra de Fernando Casás.









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