invernal Lenquo de Capo

Arropado por el club Montañeros de Aragón de Barbastro al que se sumaron otros colegas de Peña Guara he disfrutado de una hermosa jornada invernal por el Pirineo Francés. Desde la estación de esquí de Piau Engaly, la ruta nos lleva al Puerto de Campbieil y al pequeño pico llamado Lenquo de Capo (2.716  mts), a las faldas del Pico de Campbieil. La bajada desde el collado norte.


El primer tramo discurre por la vertiente oeste de la Neste de Badet. La nieve en excelentes condiciones. La progresión rápida. El valle traza una bonita curva, de manera que a medida que ascendemos las vistas van cambiando.
A nuestra espalda ha quedado el Pic du Piau, todavía alzándose sobre nuestras cabezas.

Hemos enfilado hacia el puerto de Campbieil que se intuye allí arriba.











Hace calor, suerte que de vez en cuando sopla un poco de brisa del puerto. Se agradece.
Ya hemos superado el puerto de Campbieil y atacamos los últimos metros porteando los esquís. Al superar el puerto podemos contemplar el vallecito de Campbieil que conduce hasta Gèdre. Al fondo  a la izquierda se impone el macizo de Vignemale. Más próximas vemos las cimas  de Bugarret , Pic Long y Maou, todos tresmiles.














Este año las escasas nevadas y los vientos han marcado la diferencia entre las caras norte y sur. Así se aprecia en el diferente color de las vertientes en la neste de Bied. Hemos llegado al Lenquo de Capo, casi 900 metros de desnivel acumulado. Negros crestones rocosos rompen la nieve.

Esta pequeña cima está en mitad de la cresta que une el Campbieil (3173mts) y el Soum des Salettes (2976 mts.) que aquí nos muestra su dorsal rocosa.
Al fondo la pirámide del Pic des Aguillous o de la Gela (2.851 mts).



Y aquí estoy, aunque muy fatigado, feliz en la montaña. Detrás el Pico Cambieil, gigante de 3173mts.
Queda la bajada.
Sé que para el resto del grupo será una fiesta, puesto que la nieve está estupenda. En mi caso, con lo que me pesan las piernas y lo mal que esquío no será tan coser y cantar. Pero pienso disfrutar lo que pueda. Quizá en alguna revuelta acabe como una croqueta, pero es todo bajada. Allá voy.




Lo dicho, nieve fantástica y casi 900 metros de descenso. Alguna parada de vez en cuando para relajar las piernas.












Parte del grupo de Montañeros de Aragón de Barbastro y Peña Guara. Espero que no me estén esperando a mí, que voy el último ( aunque pacientemente acompañado por dos compañeros que no me dejan quedarme solo) Desde aquí un sincero agradecimiento por su paciencia.



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