camino de El Pueyo. Lamium amplexicaule

 Pequeña mata que pasa desapercibida por su modesto porte, pero que mirada a corta distancia sorprende por su belleza y elegancia. Lamium amplexicaule es planta que crece en ambientes ruderales en ocasiones formando numerosas colonias, aunque también la veremos en campos de cultivo y barbechos. Es, por tanto, una planta vinculada a la actividad humana, ocupando aquellos lugares soleados y resguardados de los vientos del norte, aprovechando la humedad que se destila cada noche,.
Característica que llama poderosamente la atención es la copa que forman las brácteas y que abraza el tallo, rodeándolo por completo. Este es el motivo de su nombre específico: amplector (abrazo) caulis (tallo).
No goza de los favores aromáticos de otras labiadas,  tampoco se le atribuyen propiedades que puedan dotarla, como a otras del género Lamium, de utilidad para medicina u otros remedios. Sin embargo, como aquí la tenemos en pleno febrero, cuando no abundan los colores , disfrutemos de ella.


Me atrae el largo cuello de las flores. Y de su diseño, los purpúreos puntos de los labios y la garganta. Sé que en la naturaleza nada es gratuito, aunque sí puede ser casual. La necesidad debe regir la longitud de los tubos. Me imagino la trompa de alguna mariposa intentando llegar al néctar. Y las manchas púrpuras parecen un reclamo ineludible para avisar de la rica sustancia atesorada. He buscado alguna referencia bibliográfica por si esta planta está vinculada con alguna mariposa. Me he demorado disfrutando con el fantástico libro "Mariposas diurnas y zigaenas del Cinca Medio y territorios limítrofes)  de Cambra, De la Llana , Ferrández  (caramba, José Vicente, qué felizmente polifacético eres) , y no he visto que aparezca como nutricia de orugas. Bueno, no importa, seguro que algún  vínculo habrá, sólo queda descubrirlo. Al fin y al cabo ese es el empeño de los humanos, asombrarnos hasta con lo más diminuto, y descubrir sus secretos.
¡Ah, por cierto, no está el campo tan dormido... ya hay narcisos !
  

Camino de El Pueyo: Erucastrum nasturtiifolium. Libiana, rabaniza,


El cereal de invierno ya comienza a verdear los sembrados, anticipo del cambio que poco a poco comenzamos a percibir. Notamos que el día comienza a alargarse. El caminante que se dirige por los caminos del Somontano todavía nota crujir el hielo bajo los pies, y el suelo se muestra de madrugada duro. 
En la vereda del camino aparecen aquí y allá matas con hojas verde oscuro escotadas  hasta el nervio central formando profundos lóbulos. Tienen la cimera florida en apretados racimos. Observándolas día tras día nota el caminante que las flores se renuevan, alargando cada vez más la vara que las sustenta.  Flores de cuatro pétalos,  en cruz, al igual que los sépalos, estrechos y separados.
Cada flor produce una vaina (silicua) que contiene numerosas semillas, y que siempre queda por debajo del grupo de flores. El fruto tiene un ápice corto, que hará de bisagra cuando el fruto se seque y comience las dispersión de las semillas.
Recuerda vagamente a las mostazas que también surgen por estos campos. En el momento de ser bautizada, poco de original se debió ver en ella: Erucastrum, por ser un remedo de la eruca, aunque en versión amarilla, nasturtifolium por tener las hojas similares a las del berro. Planta biannual o perenne , así está ya en pleno enero, y nos acompañará prácticamente durante todo el año, con sus casi siempre floridas ramas.

El Betato de Tramacastilla, en invierno

El riesgo de aludes es muy alto, así que nos vamos a dar un paseo por el bosque de hayas de El Betato. Ya a la salida de  Tramacastilla de Tena hay suficiente nieve para que Marisol se calce las raquetas, yo quiero probar qué tal se va por el bosque con los esquís, hace tiempo que me apetece hacerlo.
Muchas veces he fotografiado estos lugares, sobre todo en primavera y verano, momento en el que siempre hay alguna sorpresa botánica. Ahora todo está dormido, pero sigue mostrando una especial belleza.































El barranco del Gorgol presenta una bonita estampa. A pesar del frío se está produciendo un fuerte deshielo que hace que el barranco baje con abundante agua.






















El camino que recorre el bosque, en dirección al ibón de Piedrafita, no ha sido pisado todavía. La nieve está blanda y profunda. Es mucho más costoso progresar, pero en recompensa, el bosque se nos presenta más salvaje de lo habitual. Reina un profundo silencio en el bosque que sólo es interrumpido momentáneamente por el viento al mover los árboles. Es un sonido grave.




































Superado el bosque, vemos las montañas desde Argualas hasta Peña Blanca. El viento norte propicia la formación de  leves nubes orográficas.