
Esta planta, como todas las de su género, se alimentan extrayendo los azúcares directamente de las raíces de su planta nutricia. Para ello, sus raíces no buscan tierra fértil, sino que detectan las raíces de su hospedante, las perforan hasta llegar al floema, y desde allí extraen el sustento para desarrollarse y reproducirse. Además de no necesitar extraer nutrientes del suelo, tampoco precisan producir sus propios alimentos mediante la fotosíntesis, por lo que se ahorran la producción de clorofila. Como resultado,no necesitan hojas que capten la luz, ni donde situar los cloroplastos, esas fábricas energéticas que el mundo vegetal inventó. Las hiedras no parecen sufrir con la presencia de estas acompañantes. Las vemos crecer lozanas, arrastrarse por el suelo y trepar por los troncos. Por cierto, es creencia bastante común creer que la hiedra se alimenta del árbol sobre el que se apoya. Esta falsa creencia se basa en las numerosas raíces que la hiedra produce para trepar. En el caso de la hiedra son raíces adventicias con la única finalidad de adherirse, medrar y llegar a la luz.
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