Camino de El Pueyo.Tres colores para José Luis Sampedro.

Esta semana José Luis Sampedro se ha ido, y para mostrar mi agradecimiento por dejarnos sus palabras, le dedico tres colores.
Biscutella auriculata me presta el verde. Es un verde tierno, fresco,  alimonado. Tiene algo del verde nuevo de las hojas de haya al despuntar la primavera. Los frutos , parecen ojos bien abiertos, u  oídos prestos a captar cualquier vibración, como testigos mudos dispuestos a relatar la sombra de nuestros días.











Matthiola fruticulosa me entrega el rojo vino. Rojo tierra.Siempre  contemplando desde la orilla  a los caminantes que pasan por el sendero como si fuera un río que nos lleva.









Eruca vesicaria me brinda el blanco. El blanco de la luz que irradia la sabiduría, de la paz que se traduce en una sonrisa, antigua, enigmática, sonrisa etrusca.

Camino de El Pueyo. Saxifraga tridactylites

Tengo una especial predilección por las plantas pequeñas, minúsculas. Hago mía la frase de aquel libro de los 70 "Lo pequeño es hermoso", y por esta razón poder contemplar a Saxifraga tridactylites es una experiencia que deseo compartir en este blog. Es fácil encontrarla en las rocas  junto a las últimas curvas antes de llegar al monasterio. Esta pequeñísima saxifragácea gusta habitar  los huecos que forma la caliza y que tan apenas están rellenos de un leve sustrato, a veces el que forma el musgo que le acompaña.


Se  sitúa preferentemente en lugares de cara norte, más frescos y húmedos. Es característica la roseta de hojas basales, oblongas las de la primera línea y divididas en tres dedos las siguientes.
Toda la planta esta cubierta de minúsculos pelos glandulosos, siendo los del cáliz especialmente densos.

Es planta anual que ahora, en marzo, muestra todo su vigor formando en ocasiones colonias que tapizan pequeños rincones rocosos. Es entonces cuando resulta más fácil identificarla por la coloración rojiza de hojas y tallos que apenas llegan a los diez centímetros.
Con su pequeñez, esta saxífraga me obliga a cambiar de escalas, a pegarme al suelo, donde las dimensiones son distintas, donde el punto de vista es tan diferente que se descubre un universo nuevo.







Camino de El Pueyo.Dos borrajitas: Nonea micrantha y Buglossoides arvensis

Flores de Nonea micrantha
Este pasado domingo se celebró en Barbastro la Fiesta del Crespillo, popular y arraigada actividad de marzo en la que a través de la degustación del crespillo se propicia que las oliveras queden preñadas. Como en Barbastro y redolada los crespillos se hacen rebozando las hojas de la borraja (Borago officinalis) traigo aquí dos plantas de la misma familia que ya podemos disfrutar, si no con el paladar, sí con los ojos. 

Porte y flores de Nonea micrantha
La primera, Nonea micrantha, de pequeñas flores  tubulares azuladas y hojas híspidas, ambas características que comparte con la borraja. Es más bien escasa por esta zona. La encontraremos si deambulamos por los lugares de ambiente más monegrino del entorno de El Pueyo, y esto es en la cara sur, en zona donde brilla el yeso cristalino. Es planta que precisa de este microclima tan específico, pues se distribuye por áreas ibero- magrebíes, lugares de donde es endémica. Alcanza como mucho el palmo de altura, aunque como hace numerosos vástagos florales, donde se encuentra no pasa desapercibida.


Flores de Buglossoides arvensis
La otra Boraginácea que presento es mucho más común en los Somontanos y prepirineo, llegando a lugares de altura. Buglossoides arvensis crece cerca de cunetas, eriales, y sesteaderos del ganado. También tiene las hojas lanceoladas, pero menos vellosas que la anterior. Por lo demás las flores, también tubulares, son normalmente de color blanco. Es fácilmente visible en diversos puntos del camino antiguo de El Pueyo.
De ninguna de estas dos especies conozco se haya dado uso alguno. No importa, ya tenemos a su hermana mayor, la borraja, para preparar en este hermoso comienzo de la primavera los sabrosos crespillos.