
Perteneciente a la familia de las Compuestas, las flores se agrupan en pequeños capítulos, y varios de estos capítulos se arraciman al final del tallo. Los capítulos carecen de lígulas ( los falsos pétalos de algunas compuestas) y las florecillas se aprietan en el estrecho espacio que dejan las brácteas del involucro. Así constreñidas llegan a la madurez, momento en el que el involucro cede y las semillas , provistas de blanco vilano, quedan expuestas al viento para iniciar la propagación. El blanco de los vilanos, unidos con la borra blanca que en ocasiones recubre toda la planta le valieron el nombre de hierba cana. Bien conocida por los boticarios, el zumo producido al machar toda la planta fue utilizada como emenagogo.

Interesados en ver
cómo el hábitat agrícola influye en las plantas silvestres, observaron que las condiciones del hábitat agrícola, en especial los nutrientes allí
disponibles, producían variaciones genéticas en las especies silvestres. En el
caso de la planta estudiada, la hierba cana, desarrollaba individuos con
características hereditarias de mayor hoja y mayor producción de capítulos
foliares. No es que sólo el individuo creciera más y mejor aprovechando una situación de mejora, sino que la especie se modificaba y esas variaciones en su fenotipo se extendían a su progenie.

(1) American Journal of Botany 88(9): 1593–1599. 2001.
ADAPTATION OF SENECIO VULGARIS (ASTERACEAE) TO
RUDERAL AND AGRICULTURAL HABITATS
KIRSTEN A. LEISS AND HEINZ MULLER-SCHARER
Department of Biology, University of Fribourg, Switzerland
Todavía me acuerdo de que esta especie fue la primera que recolecté para mi herbario en el ya lejano 1985. Muy interesante lo que cuentas del artículo de los suizos, y también todo lo demás. Un abrazo, José Vicente
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